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Anecdotario: Creo que he perdido algo….

Hoy la anécdota no es mía sino de mi amigo Toni del blog Click Mallorca, trabaja en Nofrill excursiones y le pasan cosas como estás:

“En mi trabajo hago un poco de todo, y una de mis funciones es también hacer de guía en el autocar.

Guía de Nofrills durante una de las excursiones

Guía de Nofrills durante una de las excursiones

Cuando llega la hora de la despedida, es muy importante recordar a los clientes que se aseguren no dejarse nada en el autocar, ya sean bolsas, ropa o regalos que hayan comprado ese día. Y es en ese contexto que me ocurrió esta anecdota: 

Ese día hicimos la excursión a Soller y la Calobra, y sobre las 17:15 llegábamos con el autocar al primer hotel en Puerto Pollensa donde se bajaron algunos clientes.

Después de la despedida de rigor y ayudar a la gente mayor a bajar, reemprendemos la marcha cuando apenas 3 segundos después veo por el retrovisor, una de las clientas que acababa de bajar, corriendo hacía el bus.

Aviso inmediatamente a Xisco, nuestro conductor, y abrimos la puerta. Ya me imagino, que o bien se ha dejado algo en el bus, o se ha equivocado de hotel, y ha bajado en la parada incorrecta.

– Qué ocurre?

Creo que me he dejado algo…a mi marido! No se si se ha bajado del autocar!

Turistas subiendo al autobús

Turistas subiendo al autobús

Imaginad nuestra cara. Uno pensaría que ya estamos con el cachondeo, pero ni mucho menos, la clienta no sólo estaba muy seria, sino incluso preocupada.

– No se preocupe, si quiere suba y revise si está en el autocar.

Y efectivamente, allí estaba el señor durmiendo! Al decir la parada, la mujer se había bajado pensando que el marido también lo había hecho, y luego se dio cuenta que se lo había dejado en el bus. 

Desde entonces, recordamos a los clientes que al bajar del autocar, se aseguren que no se dejan nada, incluyendo bolsos, regalos, botellas, ropa o maridos!”

Autobús Nofrill excursiones

Autobús Nofrill excursiones

Aun me estoy riendo con la historia de Toni, las mías no suelen ser tan graciosas, al menos cuando me pasan,je,je.

Si quieres contar tu anécdota el blog envíamela a viajesyeventos.mallorca@gmal.com

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Anecdotario: Por favor que no sea ese nuestro apartamento!

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La Mochila de Mamá es uno de los blog que sigo y hace poco su autora escribió una anécdota realmente divertida, para el que la lee, porque ellas lo pasó un poquito mal,je,je. Así que yo también me he animado a contar mis anécdotas viajeras, aquí va la primera:

Cuando reservas un hotel siempre te puedes llevar sorpresas porque por lo general las fotos casi nunca se corresponden con la realidad, pero al menos sabes que el hotel está allí. Pero cuando alquilas con un particular el miedo es que al llegar tu apartamento no exista,je,je.  Durante nuestro viaje a Croacia reservamos en algunos lugares hotel y en otros apartamentos de particulares, además es una práctica que en este país se estila mucho, varías veces nos pararon por la calle para preguntarnos si necesitábamos alojamiento o sobe como ellos lo llamán en croata. Un motorista incluso nos golpeó en la ventanilla del  coche para preguntarnos, ¡menudo susto me dio!.

Sobe, alojamiento en croata Fuente: http://www.lacroacia.es

En general tuvimos mucha suerte en todos nuestros alojamientos y lo bueno es que durante nuestra ruta cada día cambiábamos, así que si no nos gustaba no pasaba nada porque sólo era para una noche. Eso fue lo que pensamos cuando llegamos a nuestro Hotel en Opatija, este pueblecito es como la Costa Azul francesa, así que encontrar un hotel barato no fue tarea fácil, por eso ya sabíamos que no podíamos esperar mucho de ese hotel. Pero lo que no nos imaginábamos es que fuera literalmente la casa del terror, era un hotel que se había perdido el esplendor y la decencia de siglos atrás, estaba sucio, el suelo crujía, la persianas estaban rotas, etc. Pensamos que era sólo para una noche y que no valía la pena buscar otra cosas porque ya sabíamos que la zona era muy cara. Así que disfrutamos de la zona y nos levantamos temprano porque no nos apetecía pasar ni un sólo minuto más en ese hotel, por llamarlo de alguna manera. Hasta el recepcionista al despedirse puso cara de circunstancia, pobre, él no tenía la culpa.

Salimos a toda prisa  hacia nuestro próximo destino (la isla de Krk) donde nos esperaba un gran hotel con piscina y yacusi frente al mar, y mucho más económico. Pero cuando llegamos llovía y hacía frio, un cambio tremendo, ya que los días anteriores habíamos tenido más de 30 grados! Así que tuvimos una nueva decepción, pero como no dejamos que nada nos estropee un viaje, salimos a conocer y a disfrutar del lugar.

Os cuento todo esto para que entendàis lo decepcionados que llegamos a la ciudad que ponía punto y final a nuestra ruta antes de volver a España. Habíamos alquilado un pequeño apartamento cerca del centro con un estilo muy moderno y actual. Una vez que encontramos la calle empezamos a buscar el número de nuestro apartamento. Mientras caminábamos veíamos casitas unifamiliares pintadas de alegres colores y al fondo una casa medio en ruinas y con grafitis por las paredes.

Exterior del apartamento de Zagreb

Como desentona esa casa entre todas las demás pensamos, y por un momento dijimos ¿no será la nuestra verdad?, no podía seros, habíamos visto las fotos. Pero como os dije antes las fotos no siempre se asemejan a la realidad, pero ¿podía haber tantísima diferencia? Conforme nos fuimos acercando nos dimos cuenta que si, que ese tenía que ser nuestro apartamento.  No podía ser, nos íbamos a ir con un mal recuerdo de lo que estaba siendo un viaje increíble. Mientras llamábamos a la dueña para que viniera a abrirnos, no dimos cuenta que sólo una de las ventanas se veía reformada y con cristales nuevos, por favor que sea esa nuestra habitación pensamos. Al llegar la mujer nos explico que sentía mucho el estado de la fachada pero que la casa tenía varios apartamentos y varios dueños y no llegaban a un acuerdo para arreglarla. Una vez dentro del apartamento  respiramos tranquilo al comprobar que era tal y como lo vimos en Internet.

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Interior del apartamento de Zagreb

Incluso fue mejor de lo que esperamos, el wifi funcionaba a la perfección, había muchos folletos sobre la ciudad, la mujer nos dío un plano de la y nos explico amablemente que visitar. La sorpresa aun fue mayor porque además como detalle de bienvenida nos habían dejado cafe, unas chocolatinas y un suvenir. El suvenir de Zagreb era un corazoncito rojo que yo llevaba viendo todo el viaje pero no me decidía a comprar  porque todos tenían un pequeño espejito que no me terminaba de gustar. Pues este no tenía espejito y encima fue gratis ¿que más se podía pedir?

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Recuerdo de Zagreb

Seguro que os han pasado mil y una anécdotas parecidas ¿verdad? ¡Anímate a contarlas!