Islandia, tierra de hielo y fuego (I): Las cataratas y cascadas

Hace un año hice uno de los viajes más impresionantes que llevo en la mochila. Dos horas y media de avión, haciendo escala en Noruega desde Mallorca, me llevaron a la tierra del hielo y el fuego, donde los paisajes de glaciares con volcanes inactivos (y activos) te dejan boquiabierto. Con los más de 100.000 km cuadrados de superfície que tiene, Islandia es una isla en la que se puede hacer de todo, desde solitarias rutas por carretera hasta expediciones en grupo por glaciares. En esta y próximas entradas os contaré a modo de fascículos mis vivencias y aprendizaje por el sur de este país.

Un icono característico de Islandia que no pasa desapercibido son sus bellas cataratas y cascadas. Las hay de todos los colores: caudalosas, altísimas, imponentes, peculiares. A continuación os hablo de las cinco que pude visitar y fotografiar.

Catarata Gulfoss

Catarata Gulfoss

Es una de las cataratas más turísticas de Islandia, sin duda, ya que está muy cerca de la capital, Reykjavik, y es fácil acceder a ella. Para que podáis valorar la inmensidad de Gulfoss, deciros que su segundo salto mide solo 21 metros (digo solo porque hay cataratas de mucha más altura que esta) y, como se ve en la foto, es de las más caudalosas e imponentes.

Catarata Skógafoss

Catarata Skógafoss

¿Cuántos metros diríais que tiene esta catarata? La verdad es que en la foto no se aprecia del todo bien pero se planta con 60 metros de altura. Lo que me impactó al verla: la fuerza con la que cae el agua. Lo que más me gustó de visitarla: la subidita que hay hasta la parte de arriba de la catarata, que se hace por unas escaleras de metal medio oxidadas… Aún así, es toda una experiencia poderse fotografiar bien cerquita de la caída, empapándote 🙂

Cascada Haïfoss

Cascada Haïfoss

Hasta ahora habéis visto ejemplos de cataratas, así que ahora le toca el turno a una cascada de agua. Haïfoss está situada bastante cerca del volcán Hekla, inactivo desde hace bastantes años. Costó llegar hasta ella, pues el sendero que hay que coger es muy abrupto, está lleno de piedras de las grandes, por lo que solo se puede recorrer en coche todoterreno o con quad y, encima, el día que fui llovía. Decir que para llegar me perdí y fue inevitable preguntar a uno de los pocos vecinos que hay en la zona 😀 Pero la aventura mereció más que la pena.

Gjain

Gjain

Un valle del todo peculiar y pintoresco que encontré de pura casualidad, de camino a Haïfoss. ¿No os recuerda al típico cuadro o tapiz de los que tienen vuestros abuelos en la salita de estar? A mi sí…

Cascada Hraunfossar

Hraunfossar no es más que un conjunto de cascadas que salen de debajo de la tierra. No son las típicas que bajan de los glaciares, sino que brotan del suelo. Un fenómeno muy poco habitual y al mismo tiempo impresionante que os recomiendo visitar si tenéis la gran suerte de poder viajar a Islandia.

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